Danza

Como yendo de empinada entre un camino angosto, entre el agua que va desembocando hacia los imponentes acantilados, y, posteriormente al mar. La oscuridad penetra tan hondo que la humedad se siente en los huesos, hace frío y todo es frenético, como si de repente la niebla se adentrase en el fondo en las intenciones del ser, y ese ser que angustiado rema; rema y no se encuentra…

 

El viento sopla

Y se la lleva, se burla de ella y hay algo muy en el fondo que no lo permite, el viento le reta, con siluetas que semejan su sombra

 

  • ¡Sombras! ¿A qué han venido en esta noche de mi propio duelo?, ¿qué es lo que han venido a hacer en mi angustia?

Y algo la levanta, y de la profundidad se mueve la lancha, se mueve y se agita y ella sigue viendo las siluetas que la engañan. Del mar empiezan a danzar aquellas almas que buscan y no se encuentran, tratan de jalarla y sigue remando.

  • ¿Cuál es su burla? , ¿Se burlan de mí en la distancia? Les ruego me dejen sola porque busco compasión para esta alma llena de incontrolable deseo de expulsarse, de expulsarme, me expulso.

Ella se para y forma una cruz con su cuerpo, siente , siente el frío de ese viento, siente la humedad de la niebla espesa, siente que la inmensidad del mar se la quiere comer y se acopla a los colores que ve entre el morado, violeta, rosa, azul y negro.

  • Que el viento me acompañe y el amanecer me encuentre entre este mar que azota mis angustias, ¿me estás cuestionando?, ¿qué cuestionas si voy a la isla de la muerte? Allá me espera el encuentro con los nombres que ya no tienen formas, los nombres que se han vuelto parte de todo, allá a lo lejos me esperan para no decirme más nada, en el fondo del horizonte.

Y sigue la marea moviéndole, le mueve, la azota, y sigue dirigiéndose, se sienta y sigue remando, sola, sola en el universo, sola con su alma que no la deja en paz, sola y con su alma que quiere salir por un orificio de luz y no la encuentra y los vientos azotan más y ella cae, cae, cae al fondo, como una hoja que ha perdido a su rama, como un árbol que se está secando, entre el vaivén de lo que le aqueja.
Y en el fondo ha visto su reflejo,
-¿qué haces ahí?
– Me has encontrado, lo sabes.
– ¿Qué es lo que sé?

  • Que me estás buscando, que no has sabido hasta qué punto me vas a encontrar en la vida, que sientes la necesidad de morir, de dejarte caer, de no ser por un instante, porque en la vida ya no hay que te identifique porque has tocado el fondo del abismo, has encontrado el lugar que no tiene forma.
  • ¿y qué hacer si he llegado hasta ti?
  • Lo sabes, pero no estás lista para enfrentarte a encontrar tu identidad, lo que tienes que hacer en esta marea, lo que tienes que cultivar para que yo pueda salir convertida en tu propia metamorfosis.

Y vuelves a caer, un viento inoportuno acaricia tu sien, y ese viento te vuelve a alejar de tu reflejo, y no sabes a donde te lleva para volverte a encontrar con el. Es intenso, te pierdes, te buscas, te pierdes, te buscas y todas las almas sin nombre te arrastran, te azotan, te llevan a la isla de los muertos.

Eres ceniza, eres polvo, la oscuridad te atrapó, los llantos ni siquiera tocan tu oído, has pasado la barrera del dolor, ahí donde todo es delirio, y el delirio te abraza. Lloras sin un sentido, solo ves al vacío, esa soledad, es solo el delirio que te acompaña en el momento en que estás flotando en medio de una lágrima producida por tu inactividad.
-¿Ya viste cómo la oscuridad se convierte en amanecer? –

 

Te dice el delirio, y tú solo sientes.

  • ¿Ya viste como la marea son como nubes que te acompañan en esta enfermedad de tu inconsciente? ¿ya escuchaste los pájaros allá a lo lejos que te quieren decir algo? ¿ya sentiste la brisa de los árboles sabios que viven en tu interior? Y te cuentan la importancia que tiene dejarse llevar por lo que uno siente sin estructura, ¿ya viste que el caos empieza a tomar sentido al momento en el que te dejas llevar por la corriente? ¿recuerdas la sonrisa sincera de la gente que no has conocido? Ese canto que te acompaña no es más que tu alma llamándote por las noches, es ese ser que quiere ser materializado, inmortalizado y tú no lo has comprendido. Ya viste a la luna que acompaña a los que al igual que tú se ofuscan de la realidad y la miran por no tener una dirección precisa, y la miran porque es sentido dentro de sus ganas de vivir, y la miran porque es inalcanzable para la naturaleza humana y prefieren que les acompañe para contar historias, y la prefieren porque en la noche es ella quien los abraza con su luz. ¿Y ya viste la gracia del día? No te has dado cuenta de que todo está ahí, de que todo es tan grande y vasto que no le alcanzaría a tus sentidos comprenderlo, que el intelecto sobra porque eres algo más allá de esta búsqueda, eres y ya. – El delirio se manifiesta en su sentir, las palabras no bastan, esto es solo la interpretación de lo que ella siente, ella solamente flota y parece inerte, y parece un vacío, y parece que tenía que hibernar.
    Otra vez el delirio la llama, ella está en su cama, y escucha una música en su interior, ve sus manos que se pueden mover, ve la sombra de sus manos que parecen acompañarla, empieza a hacer gestos con ellas como de mariposas que vuelan, es el delirio, las mariposas vuelan con sus manos y su sombra, y las demás siluetas que se generan la acompañan, así como rostros, bocas, la dualidad que se abandona y se reencuentra, y ella, poco a poco, extasiada por las formas de sus manos y sus siluetas comienza a pararse, se para y ve a su sombra, es un encuentro con ella, la ve, su sombra es indiferente pero la acompaña. Y la música interior les incita a danzar, se mueve y su ella, y la acaricia, está extasiada observándola, como cada parte de su cuerpo es su propio reflejo en negativo, se abrazan de cierta forma y danzan, danzan como aquél barco del cuál ella estaba cuando la marea iba en altamar, se aferra a su sombra, la danza es interior, la danza es con la vida después del delirio, se pierde en la música que les rodea, la siente, la sombra entra en ella y la penetra y siguen sus movimientos de waltz, como cuando todo es olvido y solo estás presente con el contacto del otro y la danza se manifiesta en todo el ser, se manifiesta en cada movimiento, en cada encanto, la danza es todo el gesto que abraza al ser. Has pasado la barrera de la soledad, la barrera del delirio, has revivido convertida en un espasmo de tiempo sensible, has revivido en el presente, en la acción, has revivido sin los remos, has revivido siendo una danza perpetua y una música que del silencio se convierte en la voz de tu interior, has revivido tomando en cuenta la existencia de tus gestos, has revivido y tu cuerpo está presente. Y el viento ya no te atormenta porque eres con él, y el sin nombre es parte de la conciencia, es la realidad más aislada de la temporalidad, es la base de cualquier existencia para adornarla de estructuras que inventas en el presente sin olvidar esa parte innombrable que ya sentiste, por eso tenías que encontrarla para saborear los frutos de lo que no tiene forma y que lo puedas sentir dentro de ti.
    De repente, regresas a la cama, tu sombra empieza a evaporarse, pero sabes que está ahí, el delirio te ha soltado, respiras tranquila, poco a poco los ojos se abren, has salido del coma, de nuevo sabes que es el respiro y no te olvidarás de ella, ella la que siempre te acompaña te ha hecho reflejo.
    Te sabes, te reconoces en el matiz del cielo que se ve por la ventana, te sabes color, por primera vez en tu vida entiendes la forma y sigue siendo muy básica, porque has tocado las aguas de lo inalcanzable, te sabes infinita, innombrable.

    Te sabes.

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